
[Esa persona que convierte los pequeños momentos en los más grandes recuerdos.]
Recuerdos, flashbacks, sueños, estoy harta. Todo me hace recordarle, recordar lo idiota que fui, recordar lo maravilloso que fue ese beso. Mi primer beso.
***Flashback***
-Mierda, Dani- Pensé.
Fui corriendo hasta la puerta y la abrí. Estaba ahí, me miró. Nunca le había visto así, ni cuando hablaba de su padre. Había llorado muchísimo, tenía toda la cara roja. Estaba tirado en el suelo apoyado en la pared. Se levantó, me miró a los ojos. Estaba muy dolido, destrozado ¿Por qué? No le podía ver así, no podía. Mi Dani, siempre me había apoyado en todo. Mi Dani...
-______, necesito hablar contigo. No puedo esperar más pero me parece que ya es demasiado tarde... Te amo,______. Siempre lo he hecho. Amo todo lo que haces. Amo como te ríes por mis tonterías, amo que tengas cosquillas. Amo cuando te haces la listilla y aquella vez que te subiste a la montaña rusa que tanto miedo te daba por hacer que me callara. Amo tu olor, amo tus ojos, tu boca. Dan ganas de besarte, no sabes las ganas que tengo ahora mismo.-
Me miró a los labios, los dos estábamos llorando. Menos mal que no estaba la madre de Dani porque estábamos armando mucho escándalo.
- ______, te amo. Toda tú. Amo tus defectos y tus cosas buenas. Cuando estoy contigo me siento libre de hacer lo que quiera, de ser como soy. Debí decirte esto hace mucho tiempo. Porque te amo. Porque sin ti nada es igual. Quiero que estés a mi lado pero eso ya no va a pasar. Zayn lo tiene todo. Yo soy Dani, tu mejor amigo, nada más. Pero te amo, desde pequeños. Siempre.
Me quedé de piedra, no sabía que hacer. En verdad, Dani me gustaba pero me negaba a verlo como más que un amigo.
-Da-dani, y-yo no sé qué dec...
Me besó. Cuantas ganas tenía de probar esos labios. Le seguí el beso. Dani me acorraló contra la pared para que no me fuera, cosa que yo no haría. Era un beso fogoso y lleno de deseo, como en mi sueño. Nuestras bocas encajaban a la perfección, convirtiédose en una sola. Sus labios sabían tan dulce... No quería que acabara nunca, me alejaba de los problemas. Pero desgraciadamente el aire me faltaba y nos separamos un poco. Me miró a los ojos y yo le imité mirando a los suyos, le brillaban. Me empezaron a arder las mejillas, me sonrojé. Parece que el lo notó porque instantáneamente sonrió. Le acariecié ese pelo sedoso que tanto me gustaba atrayéndolo hacia mí.
Esta vez le besé yo. Me estaba haciendo adiccta a sus labios. Este beso fue más delicado pero no por eso dejaba a la pasión y el deseo de lado. Dani tocó con su lengua mi boca, pidiéndome permiso para entrar a lo que yo acepté. Nuestras lenguas se unieron peleándo entre sí por quedarse en una misma boca. Mientras yo le acariciaba el pelo, el me acariciaba la espalda haciendo pequeños círculos con las yemas de los dedos. Era muy tierno. Pronto nos fuimos acercando más y más a la habitación de Dani, sin dejar de besarnos. Cada vez más cerca de la cama. No podía pensar con Dani tan pegado a mí, no.
***Fin Flashback***
Mi cuerpo me dirjía, no sabía lo que estaba haciendo. Abrí la puerta, no estaba. Otra, no estaba. ¿Dónde coño te has metido?
Abrí otra puerta, la última que quedaba. No estaba. Fui a cerrar la puerta para irme cuando una mano me agarró del brazo.
-¿______? ¿Por qué lloras?-
Me asusté y pegué un salto.
-Zayn.- Dije dándome la vuelta.
-Sé como me llamo. Respóndeme.- Le mandé una mirada asesina.-... por favor.
-Recuerdos.-
-Entiendo.-
Para entonces ya estábamos los dos sentados en la cama que había en aquella habitación. Ya había estado allí, era la habitación de la casita de muñecas.
No hablábamos ninguno. Yo tenía la mirada clavada en la casita de muñecas.
-¿Qué recuerdos?- Se dignó a hablar después de un gran silencio.
Dudé en contestarle.
-De antes de venir aquí, a Londres.-
-¿Recuerdos... malos?
-S-Sí.
No sé cómo dije eso, me confesé demasiado. Espero que el cerebro de Zayn no trabaje muy rápido.
Miré mi móvil. ¿Qué hacía todavía allí? Dos días y dos noches. ¿Por qué no me he ido? Puedo irme cuando quiera. El GPS del móvil funciona correctamente. No estamos muy a las afueras de la ciudad, al límite. La casa de Pau está a unos 3 kilómetros desde aquí. ¿Caminé tres kilómetros? ¿Es eso posible?
¿Por qué sigo aquí? No me quiero ir, ¿por qué?
-Sí, _________. Hemos caminado tres kilómetros.- Dijo Zayn de repente. ¿Cómo sabe lo que pensaba?
-¿Có-cómo sabes q-que estaba pensando en... eso?- Dije incrédula.
Sonrió.
-Tienes el GPS abierto. Ahí pone los kilómetros, supongo que ya lo sabrías.- Me dedicó una de esas sonrisas divertidas suyas que matan.
Miré mi móvil. Soy idiota.
Me levanté de la cama sin mirar a Zayn. Mi orgullo podía más.
Podía irme y dejarlo ahí, sé dónde estoy y dónde puedo ir. Mejor no, eso sería demasido cruel.
¿Y si le digo que me quiero ir? Mentiría. No me quiero ir.
¿Por qué pienso en esto si no me quiero ir?
-_______. ¿A dónde vas?- Zayn me cogió de la cintura.
-Lejos de ti.- Contesté sin mirarle.
-Pues no lo estás consiguiendo.
No lo vi, pero supe que tenía una sonrisa divertida.
-Porque no dejas de perseguirme.
Hizo una mueca.
-Tampoco quiero dejar de hacerlo.
-¿Perdón?- Me di la vuelta y le miré.
-Perdonada.
Vale, se estaba burlando de mí. Me dispuse a marcharme, no iba a dañar más mi orgullo. Un brazo hizo que me parara. Zayn se puso delante de mí.
-Tú no te vas a ningún lado.
-¿Ah sí? ¿Y quién me lo impedirá?
-Pues yo y mi astuto cerebro.
-Me alegra saber que no se ha caído.- Hice una mueca y le empujé un poco para apartarlo.
Me cogió de la cintura.
-Oh no, señorita.
Le empujé otra vez y en un rápido impulso, él me cogió de la cintura y me subió a su hombro.
-¡Zayn! Jajaja ¡¿Qué te crees que estás haciendo?!- No paraba de reír como una sicópata mientras Zayn daba vueltas a sí mismo.
-¡Dar vueltas! ¿No me ves?
Reí.
-¡Bájame!- Le pegué con la mano abierta en la espalda, como podía. Ya me estaba mareando.
-Vale, te bajo. Pero si fuera por mí no te soltaría nunca.
Me bajó. Vaya, ahora estaba confundida y mareada.
Todo daba vueltas ¿Qué? ¡No! Esto ya me ha pasado antes, nunca me había mareado tanto desde... ¡No!
-Ey, ________. No llores. ¿Te hice daño? ¿Estás bien?- Me agarró del brazo, oh, esto me es muy familiar. Mierda, sé lo que viene ahora. Dolor, miedo.
-¡No me toques!- Retiré bruscamente su brazo y corrí. Me persigue. Me hará daño otra vez. Dani se ha ido.
-¡_______!
-¡Aléjate de...- No, él no es malo. Zayn no me hará daño ¿verdad?- Oh, Zayn. Perdón. Yo no...
Me agarró de las muñecas, iba a huir pero me hizo mirarle. Esos ojos.
-Nadie te hará daño. Él no vendrá. Estás bien, estoy contigo. Yo te protegeré ¿vale? Es de día, no te perseguirá nadie.
-¿cómo...?
-Hablas en sueños.- Hizo una mueca, queriendo sonreír.
-Oh.
-¿Oh?
-Hablo en sueños, pero tú me escuchas.- Sonreí, sonrió.
-La mayor parte de las cosas no las entiendo. Hablas en español, supongo.
-Entonces no tengo de qué preocuparme.
Hubo un gran silencio entre nosotros. Seguía sujetándome las muñecas. Sus ojos. Había una batalla interna en ellos, debatiéndose por algo. ¿Qué me ocultas, Zayn?
-¿Quién es Dani?
¿Que quién es Dani? ¿Dani? Dani es la razón de todas mi sonrisas. Dani es mi felicidad. Dani es mi vida. Dani es mi mejor amigo que ya no está. Él me enseñó a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Dani lo es todo.
A veces solo quiero dormir para verlo de nuevo. Porque en cada sueño que tengo, él está. Mirándome con esos ojos color esmeralda que derretían, sonriéndome con esos dientes de actor. Esperándome para ir al instituto, solo a mí. Nadie más. Él tenía a casi todas las chicas detrás de él, pero yo estaba delante. Las ignoraba, no les hablaba. Me hablaba a mí. Él no iba a sus casas a las tres de la madrugada solo porque tuvieran miedo, iba a la mía. Él no escalaba sus ventanas para llegar a su cuarto, él escalaba mí ventana. Yo no era la más guapa, sin embargo, él me decía que como yo no había nada más hermoso.
Él. Él hizo mi vida. Gracias a él aprendí a sonreírle a la vida, le sonreía a él, porque él era mi vida. Y ya no está. Mi vida ya no está. Siento que me muero por dentro. Desapareció y no me pude despedir. Murió, y con él yo me estoy muriendo. Cómo hubiera querido estar en su lugar. Que me atropellara a mí ese coche en vez de a él. Y ahora me doy cuenta de que lo amo. De que lo necesito. Y ya no está. Mi Dani, muerto.
Oh no, más lágrimas no.
-Perdón.
Me abrazó y eso era justo lo que necesitaba. Pensé que era Dani aquel que me sujetaba contra su pecho, que era aquel que olía tan bien. Hmmm... Sí, muy bien. Cerré los ojos. Sí, Dani vuelve a estar conmigo. No sabes cuánto te he echado de menos.
-Te quiero, Dani.
Me separó sus brazos. Dani me separó de sus brazose, casi brusco. ¡No, Dani! ¡No me dejes! Abrí los ojos, buscando a mi protector. No es Dani, Dani no está. Está muerto.
-Y-yo no soy Dani.
Una lágrima solitaria, llena del dolor y angustia, bajó por mi mejilla.
-Ahora lo sé.






