1 sept 2013

Capítulo 39



[Una tortura maravillosa.]





Las lágrimas no tienen por qué ser de tristeza. Pueden ser de rabia, impotencia, pena...
Las mías eran de felicidad.
Dicen que las lágrimas son sentimientos transformados en agua. También dicen que las lágrimas ayudan a desahogarse, en eso les doy la razón. Porque la tienen. ¿Por qué lloramos? ¿Para qué sirve llorar?

Para nada.

Pero lloramos igualmente, como lo hacía yo en ese momento. Acostada en mi cama, las lágrimas aterrizaban en mi almohada mientras yo abrazaba la carta de Dani contra mi pecho.
Y es que Dani era todo lo que cualquier persona quisiera tener en su vida. Era todo lo que alguien pudiese necesitar y era todo lo que yo necesitaba. Y, siendo tan perfecto como él era, ¿por qué eligió a una del montón para querer? ¿por qué yo?
No sirvo para más que darle problemas, que parece que a él le gusta solucionar.
No sé lo que ve en mí, pero me alegro de que lo vea. Sea lo que sea, me alegro de que le guste, porque desde luego, a mí me gusta cada célula de él.
Y es que, he estado pensando. Con todo lo que ha hecho por mí, ¿qué he hecho yo por él?
Nada.
Y eso me rompe profundamente. Porque quiero estar a su altura, quiero ser todo lo que él necesite, pero sé que no lo soy. Y tengo miedo. Miedo de que él se dé cuenta de esto y me deje. Y no quiero que me deje. Soy egoísta, lo sé, pero lo quiero todo para mí. Es algo que no puedo remediar.
Si antes había algún trocito de mi corazón que él no ocupara, ya lo llenó. No creo que amarlo más sea posible. Lo amo tanto que creo que voy a explotar. Literalmente, explotar. Saldrán corazoncitos de dentro de mí cuando lo haga.
Que tonta soy, por dios. Me estoy imaginando a mí misma explotando. He llegado muy lejos.

Me limpié las lágrimas y sonreí. Dani es mío. Me quiere y yo le quiero.
Me ama y yo le amo.

Me levanté y coloqué suavemente la carta al lado de mi cama, para así leerla cada día y enamorarme más de Dani, si puedo.
Sonreí aún más al colocarla, queda muy bien. Le gustará cuando la vea. Mariposas vuelan en mi estómago. Si la ve, es que va a venir. Y si va a venir, es que lo voy a ver... ¿Qué? ¿Desde cuándo me pongo así? Dani siempre viene.
Más mariposas.
Buff.
Me quedé mirando la carta. La leí. Otra vez.
Parece que no me iba a cansar nunca de hacerlo.

-¡Cariño, tu papá y yo vamos a una cena de trabajo! ¿Quieres venir? - Gritó mi madre desde abajo.

-¡No, prefiero quedarme aquí! - Le respondí, también gritando.

-¡Ten cuidado! Ya sabes, cierras la puerta con llave, asegura las ventanas, aléjate del balcón, guárdate un cuchillo en el pantalón y no dejes que te pongan droga en la bebida ¿entendido?- Gritó mi padre esta vez. Rodé los ojos. Estaba todo el día bromeando, pero yo sabía que algunas cosas las decía de verdad.

-¡Sí, papá!

Me asomé a las escaleras para verlos mejor, y no tener que estar gritando para darles a mis vecinos una información relevante.

Cuando se iban a ir, mi madre se dio la vuelta.

-Ah, y ¿_____?

-¿Hmm?

-Llama a Dani, no te quiero sola por la noche.- Sonreí. Esa era una prueba de la confianza que tenía mi madre en Dani.

-Lo haré, te quiero.

-¡Te quiero, pringui! - Gritó mi padre desde afuera. Esta vez, mi madre fue la que rodó los ojos.

-Yo también te quiero, cielo.- Dijo antes de dejarme completamente sola.

Bajé las escaleras de dos en dos y alcancé el móvil de encima del sofá.

Para: Dani
¡Ven a mi casa, es urgente!

Tiré el móvil al sofá de nuevo y encendí la tele. Bob Esponja. Me encanta.
Me quedé viéndolo unos minutos hasta que noté unas manos envolver mi cuello y grité.

-Tranquila, pequeña mentirosilla.

Me di la vuelta, aliviada de ver a Dani y me abalancé en sus brazos, dándole un beso en la mejilla. No le iba a preguntar cómo había entrado porque ya lo sabía. Ventana. El sol del atardecer se filtraba por la ventana dando de lleno en los ojos de Dani, haciéndolos todavía más bonitos de lo que ya eran.

-Hola, feo.

-Hola, preciosa.- Miró la tele y luego volvió a mis ojos. -Con que Bob Esponja, ¿eh?

-Sipi, es el mejor.

Me senté en una esquinita del sofá, mientras que él lo rodeaba para ponerse justo a mi lado. Llevaba puesto un gorro de lana gris que le hacía verse aún más sexy, con ese toque rebelde que solo él sabía darle. Una camisa blanca con las palabras 'Let me be the last one' cubría su cuerpo junto con unos pantalones negros rasgados y unas supras grises adornaban sus pies. Solo había una palabra para definirlo; Sexy.
Malditamente sexy.

-Ooh, ¿puedo quitarlo? No me gusta nada esto.- En un abrir y cerrar de ojos me quitó el mando de la tele de las manos. Yo abrí mis ojos sorprendida, eso había sido muy rápido.

-¡Eres un abusador de chicas indefensas!- Rió y no pude evitar reírme con él. Su risa era maravillosa.

-Eso no es verdad, yo solo abuso de chicas con pijama de vaquitas. - Reí todavía más e intenté quitarle el mando.

-¡Deme eso, señor! - Grité agitando mis manos en dirección al mando.

-¡Ni en sueños, señorita! - Reí mucho, muchísimo más fuerte cuando a Dani se le ocurrió la brillante idea de hacerme cosquillas, pero conseguí escaparme antes de que me asfixiara.

-Dani, aleja esa mano inquieta de mí.- Puse mis dedos juntos en cruz formando una equis como si fuera un escudo. Dani rió.

-Oh, ¿te refieres a esta? - Enseñó su mano derecha y de repente, se levantó del sofá como un relámpago.

Chillé y reí lo más fuerte que pude mientras huía de él. Rodeaba todos los objetos que veía para despistar a Dani, que iba detrás de mí. Yo sabía que él no me había atrapado para dejarme ventaja, él era muchísimo más rápido que una pequeña chica con un pijama de vaquitas.

-Te atraparé.

-No, no lo harás.

-Oh sí, lo haré.

-Mentira.

-¿Quieres que te lo demuestre?

-No, gracias. - Rió.

-De nada.

Seguí corriendo hasta que noté unos brazos atraparme en un abrazo de oso y reí como una loca. Era como una de esas risas histéricas.

-Te atrapé.

-Toma, un premio. - Me di la vuelta y empecé a hacerle cosquillas. Él sonrió triunfante.- Oh mierda, ¿cómo es que no tienes cosquillas? ¡Todo el mundo tiene cosquillas!

-Con que las tengas tú me basta.- Me cogió de la cintura y me tiró al sofá lentamente que, de casualidad, estaba justo detrás de mí. Me empezó a hacer cosquillas y reí como una loca mientras mis piernas pataleaban al aire y mis manos intentaban coger sus manos para pararlo. En un acto reflejo, conseguí cogerle las dos manos antes de que atacaran mi estómago adolorido de tanto reír y me miró a los ojos.

Mi estómago dejó de doler. Dejé de reír. Mis piernas dejaron de pegarle patadas al aire y dejé de respirar por unos segundos. Dani estaba sobre mí y me miraba hipnotizado, como si se hubiera helado. La luz amarillenta que proyectaba la ventana caía directamente en nosotros, haciendo de este momento un sueño. Casi no parecía real. Lo único que me traía de vuelta a la realidad fue la mano de Dani levantando un poco mi camisón de vaquitas y puso su mano en mi cadera. Subiendo y acariciando cada centímetro, luego, volvía a bajar, lentamente. Era una tortura maravillosa. Sus manos eran mágicas sobre mi piel.
Se fue acercando a mi rostro tan lentamente, que era como si no se acercara, pero para mí era un espectátuculo cada movimiento que él realizara. En vez de a mis labios, fue a mi garganta. Cerré los ojos e incliné mi cabeza hacia atrás para darle más acceso. Lamía y mordía cada centímetro de mi cuello, explorándome tan delicadamente que dolía. Trazó la línea de mi mandíbula con la boca. Besó mi rostro completamente evitando mi boca. Lo cual era frustrante para mí, visitaba todas partes menos en la que quería para darle la bienvenida. No voy a negar que esos besos me hicieron estar tan impaciente que creía que iba a lanzarme a él si paraba, pero no estaba donde más ansiaba tenerlo.
Hasta que rozó mis labios.
Fuegos artificiales volaban en mi interior e instintivamente una de mis manos se posó en su mejilla mientras que la otra acariciaba su pelo. Gemí cuando sus dientes mordieron mi labio inferior, hambrientos. Como yo.
Era tan delicado y tan suave, creí que estaba besando caramelo. Porque eso es lo que eran sus labios, un dulce. Un manjar. Un banquete.
No pensé en nada más que su cuerpo apoyado sobre el mío, sus manos mágicas y su boca milagrosa.

De repente(y por desgracia), el timbre de la casa sonó varias veces, muchas, como si lo estuvieran aporreando con los puños.

Dani se separó abruptamente y me miró asustado, frustrado, enfadado, deseoso y caliente. Todo mezclado en sus iris verdes. Realmente odié a aquel que tocó el timbre como un loco.
Se levantó de mi cuerpo tan de repente que el frío y la soledad me golpearon fuertemente.

Yo miré al frente al notar que la luz amarillenta que se filtraba en las ventanas no era otra que fuego.

Capítulo 38



[Seré todo lo que quieras que sea con tal de verte feliz.]





Dani me miró a los ojos, preocupado. Pidiendo respuestas que yo no le daría.

-_____, ¿qué mirabas? - Miré al suelo, la vergüenza de que me descubriera brotaba en forma de sonrojo. - Mírame, _____.

Seguí mirando al suelo negándome a mostrarle mis emociones como solo con Dani podía hacerlo. No lo haría. No podía.

-Por favor.

Su súplica me hizo débil, le miré. Me perdí. Me perdí en el verde bosque de sus ojos.

-Dime que no has hecho ninguna locura. - Al ver que no dije nada, Dani se tensó. De mis ojos empezaron a salir pequeñas lágrimas. Muy pequeñas, pero Dani podía verlas. Siempre las veía. Me atrajo a su cálido cuerpo en un abrazo muy reconfortante y acarició mi espalda moviendo su mano de arriba a abajo.- Mierda. ____, estoy aquí. Sabes que estoy aquí y siempre estaré aquí. No llores, pequeña.

Asentí mientras él colocaba sus grandes manos en mis mejillas para retirar mis lágrimas con su dedo pulgar. Sus manos se quedaron en mis mejillas obligándome a mirarlo a los ojos.

-Te quiero. Lo sabes ¿verdad? ¿Sabes cuánto te quiero?

Sonreí y negué con la cabeza lentamente. Sus manos seguían en mis mejillas impidiéndome pensar en nada más que en lo cálidas que eran y las cosquillas que dejaban bajo mi piel y en mi estómago. Olía tan bien.

-Te quiero muchos muchos. ¿Sabes lo que son muchos muchos? Son tantos, como de aquí a la galaxia más lejana y de vuelta a aquí. -Reí. - Tres veces.

-Yo diez veces.- Hizo una mueca y empezó a jugar con mi pelo.

-Yo once

-Veinte.

-Eso es mucho, ¿no te arrepientes? - Negué con la cabeza. Él sonrió. - Cien.

Dejé escapar una sonora carcajada.

-¡Estás loco!

-Loco por ti.

-Y por eso te quiero tanto. - Choqué mis labios con los suyos en un beso rápido. Cuando me iba a alejar puso su mano en mi nuca y me atrajo otra vez. Yo reí en sus labios y él aprovechó para profundizar el beso. En un jadeo, metió su lengua en mi boca tan fugazmente que gemí. Coloqué mis brazos alrededor de su cuello y jugué con las puntas de su cabello negro, suave y sedoso.

Poco a poco, Dani fue atrayéndome hasta dejarme encima de su regazo con sus manos en mi espalda baja. Sentí algo que no había sentido nunca, un calor extraño recorría mi cuerpo. Un calor que se sentía extrañamente bien y frustrante al mismo tiempo. Pidiéndome... más.

Dani se apartó tan fuertemente que me hizo jadear de decepción. Los dos respirábamos entrecortadamente.

-Créeme, si no paraba ahora, no hubiera parado nunca. - Su voz sonaba grave y condenadamente sexy. Acerqué mis labios en un último y rápido beso cuando oí a alguien toser. Rápidamente me separé de Dani para ver a mi madre en la puerta.

-Hmm, subí antes pero estaban hmm... ocupados. Estaban tardando, así que decidí venir. Siento interrumpir. - Miré a Dani y ahogué una carcajada. Estaba totalmente precioso con el sonrojo en sus mejillas y la mirada de incomodidad que tenía colocada. Sabía que él no se atrevería a mirar a mi madre a la cara después de esto.

-Claro, mamá. Ahora bajamos. - Le sonreí, hizo lo mismo y bajó. Dani suspiró.

-¡Qué tímido que eres! - Reí.

-No contigo.- Me guiñó un ojo y me tocó sonrojarme a mí. - Bajemos ya, o tu madre pensará que estamos haciendo algo más que un par de besos.

Era la primera vez que decía algo como eso.

Dani rió al ver mi cara completamente roja y me dio un beso en la mejilla mientras cogía mi mano y me llevaba fuera de mi cuarto hacia la cocina.

Mi madre miró nuestras manos entrelazadas y sonrió, lo pude ver. Le preguntó a Dani si se quedaba a desayunar y él se negó. Así que me dio un beso en la mejilla y se quedó ahí más fiempo de lo normal, noté cómo cerraba sus ojos lentamente y dejaba escapar un suspiro que provocó a mi cuerpo estremecerse. Antes de alejarse, susurró.

-Prométeme que no lo harás nunca.

Asentí sabiendo a lo que se refería y se alejó mucho menos tenso de lo que estaba. Me sonrió y se despidió de mamá. Cuando salió por la puerta esperé el usual interrogatorio acerca del beso.
Me preparé una tortilla y me senté en la mesa. No me había dado cuenta de que llevaba puesto mi pijama de vaquitas. Consistía en un diminuto pantalón y un anchísimo camisón blanco cubierto de vacas rojas con los ojos exageradamente grandes. Me encantaba este pijama porque era muy suave, me hacía gracia y sobre todo porque me lo había regalado Dani por mi cumpleaños hacía ya un tiempo.

-¿Y bien?

-¿Y bien qué? - Pinché con el tenedor la tortilla

-¿Besa bien? Bueno, con lo acaramelados que estaban no hace falta que pregunte...

-¡Mamá!

Me tapé la cara con las manos para que mi madre no notara lo roja que estaba. Pues sí, besa bien, pero eso a ella no se lo diría.
No me di cuenta de cuando se puso a mi lado y me quitó las manos de la cara suavemente.

-Cariño, no tienes que avergonzarte de nada. Me alegro de que fuera Dani y no algún ladrón callejero. Dani es muy buen chico... Y muy guapo, también. - Me guiño un ojo al decir lo último. Yo sonreí, porque tenía razón. ¿A quién encontraría mejor que a Dani?- Pero tendrían que tener un poquito más de decencia frente a tu padre. Si llega a ser él el que subiera a tu cuarto...

- Lo sé, mamá. Pero no fue él y, además, no volverá a pasar.

-Vale, pero por si acaso, ya sabes donde queda la farmacia ¿verdad? - me levanté de la silla, avergonzada. Notando como me ponía de todos los colores posibles.

-¡Mamá, por favor!

Me dirijí hacia las escaleras casi corriendo.

-¡Ya tienes edad suficiente para saber todo eso! ¿No te lo han enseñado en clase?

Negué con la cabeza al subir a mi cuarto. Mi madre fomenta que tenga sexo, ¿qué clase de madre tengo? Reí en voz baja. La quería tanto. Sé que ella no diría lo mismo si fuera otro chico. Ella realmente quiere a Dani, casi ha vivido en nuestra casa. Él y su madre. Siempre nos visitan. Aunque hace un tiempo ya que no veía a María. Ella era estupenda.

Cuando me senté en mi cama miré a la silla. Ahí Dani me había comido la boca, prácticamente. Cerré los ojos intentando recordar sus cálidos labios moverse encima de los míos y pensé en cómo sería llegar a algo más. Algo más que un par de besos.
Si besaba bien, eso tendría que ser mejor, ¿verdad? Me tensé. Era raro. Era algo de lo que no estaba acostumbrada para nada. ¿Y si era mala? Miré al frente queriendo alejar eso de mi mente, no es como si fuera a pasar.
Y conseguí dispersarlos al ver una nota encima del tocador. Me levanté y noté que la cuchilla ya no estaba. En cambio, la nota estaba donde estaba la cuchilla.

La cogí y sonreí al ver mi nombre escrito con la letra de Dani.


"Querida ______.

Te he quitado esta cosa afilada de aquí porque, quién sabe, puede que le muerda una araña radioactiva y decida pegarte por la noche.
Recuerda que siempre que quieras pegarle a alguien, yo me ofrezco como saco de boxeo. Seré todo lo que quieras que sea con tal de verte feliz. Pero no te hieras a ti misma, cuando lo haces, no solo te haces daño a ti, _____.

Te quiero, pequeña.

Dani.
"

23 jul 2013

¡Importante!


¡Pues sí, queridas, noticia importante!

Va a haber una nueva novela.


Es con Justin Bieber y presiento que les va a gustar bastante. Es diferente. Además, me he dado cuenta de que cuando empecé a hacer esta novela era bastante inesperta en todo esto pero hacerla me ha ayudado a mejorar. No voy a subir la nueva novela aquí no sé si sabrán lo que es pero voy a subirla en Univisión cuando ya la tenga con bastantes capítulos para no dejar colgadas a las lectoras (como me pasó en esta, lo siento). Ya tengo escritos como doce capítulos pero son bastante larguitos así que va bien. Es un tema que me gusta y la inspiración aparece con cada cosa que veo. Un montón de ideas me vienen a la cabeza de repente y siempre tengo que tener el móvil en la mano para que no se me olvide lo que tengo pensado. De todas formas, si me quieren preguntar algo, por alguna esquinita de ahí está el Tuenti de la novela y aquí mi twitter (@paula22_22)
Todavía no subiré la novela en ningún sitio y avisaré cuando lo haga, también avisaré por twitter cuándo subí capi y esas cosas. De todas formas aquí subiré la introducción para que se desesperen jajaja
Las quiero mucho y lo siento por tardar en subir. Son estupendas :')





.Introducción.


-No me lo puedo creer, mamá.- Chasqueé la lengua.- Aún no sé por qué te sigo llamando mamá.

Me crucé de brazos y la miré.

-Porque lo soy. ______, esto es un trabajo sumamente importante.

-¡Sí, claro! ¡Vender a tu hija a otro hombre es muy importante!

-¡Hará a tu padre más conocido en la empresa!

-¡¿Y vendes a tu hija a un desconocido solo porque es el hijo de su jefe?! Mamá, no soy una puta.

-¡Ese vocabulario, ______!

-¡Es en lo que me has convertido! No pienso acercarme a ese... a eso.

Mamá me miró desesperada y se colocó la mano en la frente. Frustrada. Como yo.

-Ya hemos hablado de este tema. Jason es un buen chico para ti, viene de una familia muy bien educada y muy rica y...

-¡Y eso es lo único que te importa! ¡Claro, pero es que a ti no te importa que ese tío cambie de novia más que de pantalones!

-______, te podrá mantener y cuidará de ti muy bien.

-Sí, desde la habitación de alguna zorra.

-¡______!

-Estoy harta de que tengas que decidir por mí todo, ¡no quiero a ese hombre y no quiero a ninguno!

-¡Ese es el problema! Necesitas a alguien que te cuide como es debido.

-¡Jason no lo hará!

-¡Pero tiene los medios para hacerlo!

No necesitaba la misma discusión de siempre. Una semana. Una semana y por fin sería libre. Por fin dieciocho. Me senté en mi cama y miré a mi madre como si me quemara la vista.

-Ma, vete. Necesito estar sola.

La cabeza me explotaría en cualquier momento y no me gustaría manchar a mi madre con mi sangre. Y a ella le gustaría menos.

-¡Siempre estás sola!

-¡Porque quiero estarlo! Tranquila, que dentro de poco no me verás más.

Mamá resopló y salió de la habitación dando un portazo. Me recosté en la cama y coloqué mis manos alrededor de mi frente. Suspiré. Pronto me mudaría y dejaría todo esto atrás.

-¿Puedo entrar, niña?

La voz dulce de Marie me alegró instantáneamente los oídos, me senté en la cama.

-Claro, Marie.

Abrió la puerta con una sonrisa compadecida y se sentó a mi lado en la cama.

-Siento que tengas que pasar por esto. Ya sabes que tu padre necesita ese pequeño empujoncito para salir adelante en la empresa.

-Lo sé, pero... Bfff, me estresan. No quiero a Jason. Es idiota.

Marie sonrió. Su mano acarició mi pelo revuelto.
Es increíble como esta persona podía entenderme mejor que nadie.

-Lo sé, niña. Pero falta poco para que tomes tus propias decisiones.

Mi cara se iluminó al instante.

-Siete días, Marie.

-Sí, niña, siete días.




Y para que se mueran más por Dani, aquí les dejo unas cuantas fotos suyas (En realidad el chico se llama David Jason Rodríguez.)


Capítulo 37


[Él está aquí para protegerme.]


Hacía una semana que me habían dado el alta en el hospital. Aún no recuerdo nada de lo que pasó antes del accidente ni tampoco he presionado a Dani para que me contara nada. Se nota a kilómetros de distancia que no quiere hablar de eso, se le pierde la mirada si alguien saca el tema. Por eso le he dado tiempo, aparte de que saber la verdad me atormenta un poco.

En estos dos días Dani me ha tratado como si en cualquier momento me fuera a romper. Ha sido muy cariñoso conmigo y noto que cada vez amo más cada parte de él que antes ignoraba. Lo valoro más ahora. He notado que ahora que sabe lo que siento por él está más alegre a mi lado y me protege más, es un gran cambio el que sepa mis sentimientos, tanto para él como para mí.
De vez en cuando se queda mirándome y pensando, antes también lo hacía, pero no me daba cuenta o no le daba importancia, ahora me encanta que lo haga. A veces le aguanto la mirada esmeralda a ver quién desiste antes.
Me pierdo en esos ojos penetrantes, que me miran con admiración, amor, deseo y me hacen ver las estrellas. Me hace imaginar una vida junto a él.
Siempre pierdo yo en ese juego. No resisto al deseo y acabo besándole. Solo entonces es cuando nos besamos, y siempre le beso yo.
Nunca él.
Eso a veces me decepciona pero las miradas, los guiños, las palabras, las sonrisas, todo, lo compensa.
A parte de en ese 'juego', no nos besamos nunca. Somos lo que éramos antes, hacemos las mismas cosas, pero ahora... de diferente manera. Con diferentes sentimientos. Sin vergüenza. Sin miedo.

Solo amor.

Único y exclusivamente amor.

Mis padres también me tratan como si fuera un bebé delicado. A veces me desquicia pero los entiendo. Haría lo mismo si mi hija hubiera estando en coma por más de un año. Intento demostrarles que les quiero tanto como ellos a mí. Ayudo en todo lo que puedo, aunque no me dejen hacerlo. Siempre les ayudo, cosa que antes no hacía. Antes pasaba más de ellos, y eso me aterra. Porque no los valoraba y si me hubiera llegado a pasar algo sin que supieran lo importantes que son para mí no sé que hubiera hecho.

Cada mañana Dani me despierta a la misma hora, a las diez. Según él, es la hora perfecta para despertarse. Me tira piedrecitas pequeñas que rebotan con mi ventana haciendo un ruido espantoso que hace que me levante, y como Dani sabe que lo odio, lo hace para que despierte. Pero nunca le hago caso y acaba escalando hasta la ventana de mi cuarto para despertarme o simplemente ya estoy despierta pero no me quiero levantar y me hace cosquillas.
Me encanta despertar así.

Sospecho que mi madre sabe que Dani hace eso cada mañana, porque no nos dice nada cuando salimos Dani y yo juntos de mi habitación. Es más, nos mira y puedo sentir el anhelo y la felicidad en su mirada. Como si le gustara, antes me hubiera regañado si veía bajar algún chico de mi cuarto. Pero con Dani es diferente. Él no es como los demás y eso mi madre lo sabe desde antes de que yo me diese cuenta. Creo que por eso nunca nos dice nada.

Ahora son las nueve y media de la mañana y estoy tan despierta como nunca. Estoy esperando a que las piedrecitas de Dani choquen contra mi ventana para hacerme la dormida y que me haga cosquillas, como todos los días.

Es extraño, cuanto más quieres algo, más tarda en llegar.

Oí sonidos desde debajo de mi ventana. Comprobé la hora. 9:35. Es demasiado temprano para que venga Dani, además, él hubiera tirado las piedrecitas.
Cuando intentaron abrir mi ventana el miedo a lo desconocido invadió cada parte de mi cuerpo e hice lo único que se me ocurrió en ese momento, algo que, contra un asesino, no era la estrategia mejor planeada del mundo. Me giré en mi cama para tener a la pared delante de mí y no asustarme más. Era de día pero la cortina en la ventana que separaba mi cuarto del exterior era opaca y no dejaba ver nada, nada menos sombras. Me adueñé de la manta que abrigaba mis pies y me tapé hasta la frente, como si fuera un escudo que me protegiera de todo mal, cosa que sabía que no haría. Cada vez los ruidos estaban más cerca, provocando gemidos ahogados salir de mi boca. Inmediatamente me maldije y me tapé la boca por si me volvía traicionar. Ganas tremendas me invadieron de mirar el reloj para saber si ya eran las diez, para que Dani me protegiera de aquel que intentaba hallanar mi humilde habitación.

Miré mi muñeca con la esperanza de que tuviera algún reloj en ella. No, no había más que una coleta. Mi mano estaba temblando pero luego me di cuenta de que no solo era mi mano, estaba temblando todo mi cuerpo. ¿No tenía que tomar unas pastillas? Instintivamente me quise dar la vuelta para coger las pastillas que me correspondían de encima de mi mesita de noche pero oí el pestillo de la ventana sonar ruidomante. Cerré los ojos y dejé que pasara lo que tuviera que pasar. Cada vez temblaba más violentamente y sacudía la cama. Grandes gotas de sudor iluminaban mi rostro. ¿En cuánto tiempo me había pasado todo eso? Parecían años. No, siglos.
Pisadas cuidadosas retumbaban en el suelo con cada temblor que yo daba. Apreté los ojos con fuerza y...

-¡¿________?!

Una voz demasiado familiar inundó mis oídos. Por las múltiples sacudidas de mi cuerpo no pude distinguir muy bien de quién se trataba.
Las pisadas eran más fuertes, por lo que supuse que quienquiera que hubiera venido a mi cuarto estaba corriendo hacia mí.y Ya no temblaba por miedo a que me mataran sino a que me matara yo sola. No me había tomado las pastillas.

-¡________! Tranquila, estoy aquí.

La misma dulce voz de antes me acogió en sus brazos y me acarició lentamente en la espalda.

-¿Tus pastillas, pequeña?

Y supe que era Dani.

-N...no... no m... no me...- Me costaba respirar, cada palabra, cada aliento era como un puñal clavándose en mi piel. Muy hondo.

-Vale, no te las has tomado. ______...- Dijo en tono de advertencia pero se calló. Genial, ahora me iba a dar la charla, ¿no ve que me estoy muriendo y me suelta la charla? Me leyó la mente.- Tranquila, ¿vale? Todo está bien.

Susurró en mi oído y me relajé visiblemente pero los temblores y el dolor seguían allí.

-Ya las veo.

Quitó la mano que estaba acariciando mi espalda y me maldije internamente. Volví a temblar más fuerte y Dani se tensó bajo mi cuerpo.

-Ya tengo tus pastillas ¿si? Quieta, _____.

Imposible que me quedara quieta. Poco a poco fue insertando las pastillas en mi boca y me las tragué. Me acercó a su pecho y me abrazó. Susurraba cosas que me calmaban solo si eran dichas por él. El dolor terminó y los temblores se apaciguaron.

Me sentía vacía, llena de dolor y tristreza y sin darme cuenta millones de lágrimas empezaron a cruzar mi rostro. Cuando Dani se dio cuenta me apretó más fuerte contra él, pero no dijo nada.

Sentí que era una carga para todos y que debí haberme muerto. Sentí que no servía para nada sino para estorbar. Sentí cómo me rompía por dentro con cada sentimiento. Sentí mi corazón desgarrarse. Ellos no se merecían el tener que cuidar de mí así. Me estaba rompiendo. Todas y cada una de las lágrimas que derramaba eran de puro dolor y sufrimiento. No merecía existir.
No encajaba en ningún lugar. Tenía que hacer algo, tenía que desahogarme pero no con Dani aquí. No con Dani.
Me dolía el corazón y tenía un gran nudo en mi garganta.
Tenía que hacer algo, tenía que dejar el dolor salir. Tenía que...
Visualicé la cuchilla en mi tocador.

3 jul 2013

Capítulo 36



[Solo él y yo.]


Hacía frío.
Estaba temblando

Todo estaba borroso pero algunas cosas se podían distinguir.
Una luz enorme iluminaba la habitación, por lo que supuse que era de noche.
Me sentía aturdida y mareada. ¿Dónde estoy? Intenté recordar pero solo ne venían cortas imágenes a la cabeza. Zayn Malik. Dani. Nada más.

Intenté moverme, estaba sobre algo blando ¿una cama? Tenía algo cálido cubriéndome, como tela... una manta.
Estaba en una cama, pero no era mi habitación. Las paredes estaban lejos. Algo me impedía girar la cabeza pero sabía que había algo a mi izquierda. No sabía lo que era.

Cuando volví a abrir los ojos había más luz en la habitación. Ya no estaba tan borroso. Ya no estaba esa luz en el centro. No estaba ese algo a la izquierda, ahora estaba a la derecha.
Tenía forma como de persona. ¿Me estaría vigilando? Se movió hacia un lado girando la cabeza, ¿hacia dónde miraba? Cerré los ojos un poco y los abrí lentamente, me dolían, al igual que la cabeza. Pero no quería dormir.

Quienquiera que fuese se acercó más a mí.

-¿Dani?

Dije casi en un susurro. Era él. Abrió los ojos y, incluso borroso como le veía, esos ojos verdes nunca pasaban desapercibidos.

-¿_____? ¿Estás despierta? -Se acercó corriendo a la cama y puso su mano en mi mejilla lentamente, como si me fuera a romper. -¿Estás bien? ¿Te duele algo? ¡Te he echado de menos! ¿Cómo estás?

Atropellaba las palabras y no pude hacer más que reírme en un susurro. Mala idea. Empecé a toser, me dolió, vaya si me dolió.
Se alejó un poco, con miedo.

-¿Te hice daño? Oh, lo siento, yo-- Le interrumpí.

-No, tranquilo. No me has hecho daño.

-Te he echado tanto de menos... - susurró.

Le atraje hacia mí y él pareció notar que quería tenerlo cerca. Sonrió y se acercó más, mucho más a mí. Miró a mis ojos y a mis labios repetidas veces y su respiración se agitó notablemente. Yo estaba igual. Sus labios eran el mejor plato que pudiera probar en ese momento.
Nuestros labios se rozaron y la electricidad recorrió cada parte de mi cuerpo.

Cada parte.

Mi mano se colocó alrededor de su cuello, atrayéndolo. Tiré de las puntas de su pelo provocando que Dani echara la cabeza hacia atrás y ronroneara. Los vellos de mi brazo se erizaron al oír ese sonido tan sexy venir de su garganta.
Cuando nuestros labios se volvieron a rozar, en mis labios, Dani habló.

-_____,... no sé si deberíamos...

Le besé. Al principio vaciló pero no dudó al corresponderme. No me acordaba de lo bien sabía Dani. Sonreí en medio del beso, también sonrió y le volví a besar. Un beso que decía todo lo que sentíamos, todo lo que las palabras no sabía expresar.
Subí mi mano a su sedoso pelo negro, acariciándolo y él bajó su mano hasta mi cintura, dibujando pequeños circulitos en esta.

Oímos un garraspeo y nos separamos bruscamente. Mis padres estaban en la puerta, mi madre con una sonrisa y mi padre un poco serio. ¡Qué vergüenza!

-¡____!-Chilló mi madre y vino corriendo a abrazarme con lágrimas en los ojos. - ¡Te hemos echado mucho de menos! Mi niña...

-Veo que Dani ya te ha recibido bien.- Dijo mi padre con una media sonrisa. Yo me reí y miré a Dani que me miraba rojísimo, lo que me hizo reír más. Mi madre también reía.

-Déjalos, que están en la edad.

Sonreí, ya había parado de reír como una loca.

Mis ojos me dolían amenanzando con empezar a llorar, mis padres... les echaba de menos. Pero Dani, sobre todo a Dani. Parecía que hacía años que no le veía.

Al cabo de un rato una chica rubia con bata blanca vino a mi habitación y sonrió al verme. ¿Una enfermera? ¿Estaba en un hospital?

-¿Qué tal te encuentras, ______?

¿Qué hacía en un hospital? Todo lo que me venía a la cabeza era borroso, todo era muy confuso.

-No sé. - Dije mientras negaba con la cabeza. Dani y mis padres se fueron a la sala de esperas, no estaban allí y ahora estaba más confundida que nunca, ahora me asaltaban todas las dudas. No recordaba nada. - No sé qué hago aquí.

La enfermera me sonrió y apuntó unas cosas en su cuardeno.

-Ahora vengo.

Se despidió y me quedé sola. Más tiempo para pensar e intentar recordar. Cerré los ojos con la esperanza de que algún recuerdo viniera. Nada.

La puerta se abrió y por ella pasó la misma enfermera de antes y un señor canoso de ojos azules que supuse que era el médico que me iba a revisar.

-Hola, _____. Soy el Dr. Martin y ella es Sandra.-Se refería a la enfermera rubia.- Te vamos a hacer ahora unas pruebas para ver qué tal vas y después unas preguntas.

Asentí y el Dr. Martin abrió un maletín del que no me había percatado de que traía. Sacó una pequeña lucecita, me la puso delante de los ojos y me pidió que mirara hacia los lados. Todo bien.
Siguió haciendo pruebas por el estilo y habló cuando la enfermera salió de la habitación por algo que le dijo el doctor.

-Se nota que tu novio te quiere mucho.

Noté como mis mejillas ardían.

-¿Qué nov...Dani? Oh, no. Él no es mi novio.

Me miró sorprendido, ¿nos vio besándonos? Mis mejillas en ese momento seguro que estarían totalmente roja. El Dr. Martin me sonrió con complicidad

-Pues desde el accidente venía a verte todos los días, pensé que era porque eras su novia. No había día que faltara ese chico, es muy testarudo, los primeros días insistía en quedarse a dormir.

Venía a verme... ¿todos los días? Una pequeña lágrima bajó por mi mejilla sin darme cuenta. Rápidamente me la quité y el doctor sonrió con amabilidad. ¿Todos los días? ¿Durante cuánto tiempo?

-¿Cuánto tiempo llevo... uhm...

-Dieciocho meses.

Dijo y sentí como mi corazón se paraba. ¿Dieciocho meses? Eso era... ¡Un año y medio!
¿Había venido a verme todos los días?
Estaba en completo shock.

El doctor me dijo que estaba bien y que iba a hablar con mis padres y se fue.

Todos los días. Dios, ¿había malgastado más de un año en mí? ¿En venir a verme?

Sentí mariposas construirse poco a poco en mi estómago hasta hacer un nudo en mi garganta. Las lágrimas no paraban de empapar mis mejillas, estaban llenas de amor. De todo lo que sentía por este chico.
Era demasiado, él era demasiado... perfecto.
No le merecía, él era todo lo que cualquier chica querría tener.
Mi amor por él seguía creciendo, como las mariposas en mi estómago. Me estaban comiendo viva y pronto explotaría de alegría.

Dani no había venido a ver a cualquier chica. Me había venido a ver a mí. Siempre cuidando de mí, siempre haciéndome reír para que estuviera feliz sin importarle cómo estuviera él.

Definitivamente le quería.
Y le quería para mí.

La puerta se abrió dejando pasar justamente a la persona que más quería ver en ese momento. Corrí hacia él, sin importarme todo esos cables que me unían a máquinas, ni que estuviera prácticamente una bata y poco más.

Cuando estaba a centímetros de su perfecto rostro le miré a los ojos. Respiraba pesadamente, al iguala que yo. Esos ojos verdes esmeralda estaban en shock al ver la locura que acababa de hacer, pero no me importaba. No me importaba nada.

Solo él y yo.

-Te amo.

Susurré antes de darle el beso que ansiaba darle desde dieciocho meses atrás.

El beso que cambiaría todo a partir de ahora.

Estaba temblando, pero esta vez no era de frío.
Sus brazos descansaron alrededor de mi cuerpo posándose en mis caderas, desde luego todo el frío se había evaporado.

14 jun 2013

Capítulo 35



[Recuerda quién eres y qué quieres.]





¿Dani? ¿Y Dani? La luz blanca justo delante de mí me aturdía y me molestaba. ¿Cómo se quita eso de ahí? Moví las manos intentando apagarla y estar en paz de nuevo. No se movían. ¡Vamos! ¿a qué esperan?
Intenté mover las piernas, nada. Me sentía entumecida y atrapada.

Atrapada dentro de mi cuerpo.

Pataleé y golpeé todo lo que quise. Nada, porque no podía moverme. Cansada de no poder hacer nada, miré a la luz y la examiné muy de cerca. Pronto aparecieron imágenes. Dani y yo montando en bicicleta.
Dani y yo en la playa.
Dani y yo viendo una peli.
Dani y yo riendo.
Dani y yo en los columpios.
Dani y yo besándonos.

Una lágrima se me escapó al saber que jamás podría verlo de nuevo. Le quería tanto...
Estaba enamorada de él, y me han costado dieciséis años en averiguarlo.
Amo a Dani.

La luz apareció de nuevo, pero más potente, más fuerte. Mis ojos ardían.
Vi el hermoso rostro de Dani e inevitablemente mu cara se iluminó. Estaba lejos, pero so corría llegaría a él y lo besaría hasta el fin del mundo. Sí, eso haría.
Pero mis piernas y brazos no respondían, lo intenté con todas mis fuerzas pero no respondían.
Grité su nombre pero no me oía.
Dani estaba sonriendo y hablándome, ajeno a todo lo que me ocurría. Escuchaba pequeñas frases que me decía como sus típicos "Te quiero" que me hacían enloquecer.

De repente, la luz se volvió más potente, más luminosa que antes pero en la mitad la tapaba una sombra alargada. Una sombra que poco a poco se fue haciendo más conocida para mí.
Dani.

-Eres increíble, pequeña, y no me cansaré de repetírtelo.

Mis párpados pesaban y acabé cediendo. Dormí tan bien, la primera vez desde hacía mucho tiempo.

-¿______? ¿Estás bien?

La luz se fue haciendo más nítida y oscura. ¿Qué hacía Zayn aquí? Pau miró hacia donde estaba mirando.

-Le tuve que traer. Pesabas mucho para traerte sola al sofá, él me ayudó a curarte. No parabas de patalear y él te tranquilizó.

-¿Y Dani? ¿Dónde está Dani? ¡Estaba justo en frente de mí!

Pau miró a Zayn y Zayn a Pau.

-Zayn ya me lo ha contado, _______. Siento mucho lo de tu amigo. No parabas de gritar su nombre.

-¡Él está vivo! ¡Quiero ir con él!

Zayn me agarró del brazo y se acercó lentamente, como si fuera a hacerle algo si hacía movimientos bruscos.

-_____, será mejor que te calmes, él no...

-¡¿Que me calme?! ¡Dani estaba conmigo! ¡Él no murió! - Nadie dijo nada. Completo silencio. Se miraron entre sí, miradas preocupadas. Compadecidas. - No... no, ¡No! ¡Dani sigue vivo! ¿Dónde está?

Los pensamientos de él muriendo, tan cortos como estrellas fugaces, bombardearon mi cerebro y después, me dormí.
La luz volvió a cegarme. Joder. ¿No pueden apagarlo y dejarme en paz?
Murmullos lejanos envolvían el ambiente y la mancha seguía ahí. Tranaformándose en algo... alguien. ¿Dani? Sí. Él está aquí conmigo, cuidándome.
Él me está protegiendo, porque él siempre me protege, ¿verdad?

-No puedo negar que incluso dormida estás preciosa.

Los murmullos se convertían en palabras, y poco a poco en frases que cada vez tenían más sentido para mí. Deseaba más que nada despertarme y poder hablar con él, demostrarle que estoy bien, que ya nada me duele. Pero dejaría de hablar y habla tan bien. Tan bien.
No quiero que deje de hablar. Dani habla mucho ahora. Él antes no solía ser así. Antes se escondía de los demás y me escondía con él. Yo iba detrás de él.
Suena tan bien cuando habla...
¿Qué estará diciendo? No lo sé. Solo logro entender frases sueltas. Frases que me dan pistas de lo que puede ser que me esté contando. Pero me da igual.
Habla tan bien...

La luz sigue quemando mis pupilas, pero no tengo los ojos abiertos. Eso demuestra lo fuerte que es esa luz. Y da de lleno en mi cara. ¿No se enteran que lo único que quiero es dormir? Hace rato que Dani no habla, pero la mancha sigue ahí. Ese mancha tan familiar, tan Dani. Esa mancha es Dani ¿verdad?
Sí. Es Dani.
No se ha ido. No se ha ido nunca, después de todo sigue aquí y no sé por qué. No le comprendo, lo único que sé es que si yo estuviese en su lugar haría lo mismo.

La luz se apaga al fin. No sé qué hora es. No sé qué día es. Pero sé que está oscuro, muy oscuro. ¿Será de noche? Puede ser. ¿Y Dani?
Los murmullos que se oyen desde lejos no me agradan tanto. Son chillidos. Agudos. Frunzo el ceño, que se calle ya.
Al instante mis oídos se dejan llevar por esa voz angelical que tanto conozco. Dani sigue aquí. ¿Y si es de noche? ¿Qué hace aquí de noche?

-Nunca me ha gustado el final de cuento de hadas, pero esta vez, me gustaría que pasase algo similar.

Dani. Es Dani, es su voz, estoy segura. Intento llamarle pero no sale nada de mi boca.

-¿Y si te beso, despertarás?

Despertaré, despertaré. Por favor, bésame.

-Qué locura, ¿no? Estoy loco. Por ti.

Silencio... y sueño.

-Déjame esperarte, _____. Permíteme esperarte hasta que regreses a mí.

Algo cálido acarició mis labios y al instante me dejé llevar y, con un último dolor en el pecho me dormí.
Cuando desperté había una gran luz iluminándome, pero no me dolió. No sentí nada.

-¿______, puedes caminar?

Zayn me cogió del brazo, me sentó en el sofá y él se sentó en frente, al lado de Pau. Para su sorpresa yo estaba perfectamente, no como aparentaba estar.
Ninguno me quitaba un ojo de encima, me daban hasta miedo. Tenían la mirada fija en mí y a cada sentimiento que pasara por mi.mente.

-Tenemos algo importante que decirte.

Comenzó Pau. Sus manos estaban en sus rodillas y estaba notablemente seria, al igual que Zayn.

-Vas a morir.

Espetó Zayn, Pau le reprendió y mientras, yo en estado total de shock. ¿Voy a morir? ¡¿QUÉ?!
Pau le susurró algo a Zayn, molesta, y Zayn asintió.

-O vivirás.- Dijo Pau.

Quiero vivir.

-¿Depende de mí?- Dije asustada.

-Naturalmente. -Dijo Zayn. - Tu vida depende de ti, pero en cierta parte depende de alguien más.

Iba a hablar cuando Pau prosiguió.

-Ese amigo tuyo... Dani. Por su culpa tu vida está en peligro. Si mueres te quedarás con nosotros, harás lo que siempre has querido hacer, estarás con siempre has querido estar, tendrás todo lo que quieras.

-¿Si vivo?

Zayn habló esta vez.

-Si vives te quedarás con tu amigo. No tendrás nada más que una vida aburrida y sin nada. Una vida como siempre has llevado. Una vida normal. Si decides vivir nunca sabrás cuándo vas a morir y cuando mueras no habrá nada más, no tendrás lo que quieres ni a quien quieres, no tendrás nada. Será todo oscuridad. Y si tu amigo muriera antes que tú...

-Tú decides qué hacer. Ahora.- Pau espetó.- Pero recuerda quién eres y qué quieres.

Yo decido. ¿Qué decido? Morir suena tan tentador ahora. Sé quién soy, sé qué quiero.

a quién quiero.






6 may 2013

Capítulo 34




-Entonces... ¿se besaron?

Preguntó Pau acomodándose en mi cama con Disney en brazos.

-Mmm...

-¿Eso qué significa?

-¿Me dejarás en paz?

-Te lo prometo.- Dijo levantando el dedo meñique.

Yo solo reí ante su infantil comportamiento.

-Pues sí, nos besamos... ¿contenta?

Pau dio un salto en mi cama mientras movía las manos rápidamente abanicándose la cara. Yo reí, esta chica puede conmigo.

-¡Ah!- se volvió a sentar.- Y, ¿besa bien?

-No está mal.

¿No estaba mal? ¡Estaba genial! Me recordaba a el último beso con Dani... Pensar en ello me revolvio el estómago. Zayn, besaba bien, vale. Pero eso no se lo diría a Pau, no quería que se pusiera a hacer lo que hacía antes o cosas peores, como correr en círculos o hacer la croqueta. Ella es capaz de hacer cualquier cosa.

-Sí, seguro que te encantó. Pero mira a ver, que yo quiero ver mini-zayns y mini-______s corretear por el suelo de mi casa mientras Hazza y yo nos besamos apasionadamente y... -Dijo acariciando la cabecita de Disney mirando a mis pósters (mirando a Harry) con ojos soñadores.

-Siga soñando, señorita Styles.

-¡No sueño! Solo miro el futuro dentro de unos años, meses, días,... No, días no. Los bebés no nacen en días ¿verdad, Sñrt. Malik?

-¡Cállate!

Le pegué un pequeño codazo.
Ella rió.


-¡No niegues lo inevitable! ¡Todos sabemos que acabará ocurriendo!

-¡No!

-¡Sí!

-¡No!

-¡Sí!

-¡Pues te pego!

Me abalancé encima de ella haciéndole mis famosas "cosquillas hasta la muerte".

-¡Paaaaaara! ¡Stoooop! ¡Detenteeee!

Suplicó, yo reí, gracias a su risa contagiosa, como si no hubiera mañana.

"Hola, ______ ¿Qué tal lo llevas? Bueno, ¿quieres que te cuente alguna otra cosa? ¿Recuerdos? Siempre te los cuento. Parece que te gustan, la última vez te vi sonreír. A veces quisiera meterme en esa preciosa cabecita tuya y saber lo que piensas. Eres muy misteriosa ¿sabes? Esa es una de las muchas cosas que me encantan de ti. ¿Quieres que te cuente cuando le tiraste el refresco por encima a aquella chica que no paraba de mirarme? Buff, eso fue muy grande, _____, épico."

Pero mi risa se fue apagando poco a poco. ¿Acababa de hablarme Dani? ¡Acababa de hablarme Dani! Aturdida, me levanté, dejando a Pau más aturdida aún. Me dolía la cabeza y las piernas me temblaban.
El recuerdo me vino a la mente casi al mismo instante. Un flashback.

***Flashback*** (16 años)

-Dani, como no deje de mirarte te juro que...

-¿Qué? ¿Quién?- preguntó aturdido despegando la vista de su hamburguesa de queso.

-Ay, Dani. Qué ingenuo eres.- Le señalé a la rubia, que no se había inmutado cuando la señalé de lo atontada que estaba con Dani.

-Ah, esa... ¿Y qué hace mirando mi comida?

-¡Dani!

-Sí, sí, ya sé que está muy rica pero yo solo la comparto conti...

-¡Dani, que te está mirando a ti!-

Se señaló.

-¿A mí, por qué?- Se miró la camisa -¿Me manché la camisa o algo?

-Uff, Dani. No sirves para las mujeres.

Me miró pícaramente, ya sabía por dónde iba esto.

-Solo para una.

Sonreí.

-Idiota.

-Preciosa.

-Estúpido.

-Hermosa.

-Imbécil.

-Perfecta.

-Bufff, un poco más y te violo aquí mismo.- Bromeé.

Enarcó una ceja.

-No sería violación si la otra persona está dispuesta.

Reí y él sonrió después de guiñarme un ojo, pero paré gracias a que la rubia se había levantado de su asiento y se dirigía hacia aquí.
La miré todo el trayecto, era muy guapa. Alta, ojos verdes, rubia (teñida), piernas largas... ¿Qué hacía Dani sentado conmigo teniendo a esa Miss Universo correteando por el instituto?

La rubia dejó una servilleta dada la vuelta delante de Dani y este la cogió.

-¿Qué es esto?- Le dio la vuelta a la sevilleta y se vio escrito "Jenny: 674823749. Llámame, guapo ;)"

La ira me pudo, ¿qué hacía esa teñida coqueteando con MI Dani?

Me levanté y grité.

-Jenny, Dani no está ni estará nunca interesado en una Barbie hueca de plástico y teñida como tú.- Toda la cafetería empezó a gritar: "Uuuuh" Cogí mi bebida, me aproximé hacia ella y se la tiré por encima.- No te acerques a él, puta.

Ella se quedó en el sitio que la dejé, estática, paralizada. ¿No te lo esperabas, eh?

Desde atrás oí a Dani aplaudir. Me giré y le sonreí, me guiñó un ojo.


***Fin flashback***


-______... ¿estás bien?- Preguntó Pau con voz temblorosa.

Las rodillas me fallaron. Me caí al suelo. Había hablado, él me contaba los recuerdos que tenía. Él me hablaba y no me daba cuenta. Él siempre ha estado ahí y no me daba cuenta. Él siempre ha estado ahí para mí. El dolor de cabeza fue aumentando conforme a cuán aturdida estaba.

"Pequeña, ¿qué pasa?... ¡Enfermera!"

¿QUÉ?

-¿Dani?

Me tapé la cara con las manos intentando apaciguar ese insoportable y penetrante dolor. Era como un cuchillo rasgando mi rostro, mi cerebro. Un agudo pitido empezó a sonar. Me tápe los oídos con fuerza. ¡No se iba! Me rasgué la cara, tenía que parar eeste sufrimiento. Demasiado... dolor.
Mis ojos ardían. Tenía ¿miedo? pánico, terror.

-Has que pare, ¡Has que pare!

El pitido empezó a sonar más fuerte, más cerca, chirriando como si rayaran con las uñas una pizarra, pero más intenso. Desgarrador. Venido del mismísimo infierno.
Noté unas manos agarrarme y moverme. Después, todo se movió, todo daba vueltas. El.mundo se cayó y rebotó a mis pies.

"¿_____? ¡______! ¡¿DÓNDE ESTÁ LA ENFERMERA!?"

-¡Dani! ¡Ayúdame!

Mi voz sonaba en un susurro, un susurro atronador. Hasta a mí me dio miedo cómo soné. Me tranquilizó sentir la suave, pero firme, mano de Dani acariciar mi mejilla.

Pero eso no paró el dolor.

Mi cabeza palpitaba y no notaba las piernas. Como si no estuvieran. ¿Y si no estaban?
Intenté palparme el cuerpo por si faltaba algo, no lo sentía.

"Pi, pi, pi, pi, piiiiiiiiiii"

El pitido. Cada vez más lejano.

"¡Código azul, código azul! ¡Aparte, niño, déjenos hacer nuestro trabajo!

La voz de una mujer retumbó en mis oídos. El aire me faltaba, no me llegaba a los pulmones y respirar fue una de mis mayores preocupaciones, junto con sobrevivir.


"No, ¡¡NO!! ¡______, NO PUEDES DEJARME!"

-¡Dani! ¡Has que pare! Has que pare, has... has que... pare. Has... que... que... ¿Dani?

"______, quédate conmigo, por favor."

La cara de Dani apareció delante de mí, llorando. Son dos veces las que lo he visto llorar, ahora tres.

"¡Doctor, sálvela!"

"Haré lo que pueda, Daniel"


-¡Llámelo Dani!- susurré entre dientes, con ira. A Dani no le gusta que le llamen Daniel.
Él.Es.Dani.

Mi.Dani.

¿Dani ha vuelto? ¿Me van a alejar de él?
Quise levantar mi brazo, y acariciarle ese perfecto rostro. Esa cara con la que soñaba día y noche, lo ansiaba ver desde el accidente. ¡El accidente! ¿No se supone que está muerto!
Y qué hago yo...

Prometiste que nunca te irías, Dani. La cumpliste, pero yo no.

Mi Dani... no me ha dejado, no se ha ido.

Pero me voy yo.

28 abr 2013

Capítulo 33



[-Olvídalo. -Nunca.]




¿Qué se supone que debo decir?
No, Zayn, Dani está muerto.
¿En serio?
Tampoco es como si lo viera todos los días, ojalá. Pero, ¿eso a Zayn qué más le da?

-No, y nunca más lo voy a ver. ¿Contento?

Me levanté, me fui a la puerta y salí por ella. Dani no está, lo sé, pero tampoco hace falta que me lo estén recordando todo el rato.
Necesitaba aire. Aún no me llevaba muy bien con la idea de que mi mejor (y único) amigo muriera. Era demasiado insoportable. No podía vivir con las imágenes de cómo el coche chocó con el suyo. No lo había visto pero mi cerebro jugaba conmigo. Las imágenes del coche de Dani siendo arrollado por otro coche a una velocidad tremendamente alta consumían mi mente. Salí a la calle, no era de noche, era completamente de día. Bien. Necesitaba despejarme. Dani. ¿Le habrá dolido? ¿Qué pregunta es esa? Claro que le dolió. O eso creo.

¿Tanto como me duele a mí su partida?

No lo sé. No me gusta no saber.
¿Y si me está viendo ahora?

"¡______! Ya estoy aquí, espero que no haya pasado nada en mi ausencia, me han dicho que estás bien."

-¿¡Dani!?

Grité desesperada. Le había oído, ¡Le había oído! Pero, pero.... Dani está muerto, ¿verdad?

¿Cómo va a volver si está...?

"Perdón, me retrasé.."

-¡¡Dani!!

¡No estoy loca! Lo había oído otra vez ¡Otra vez!
¿Se retrasó? Vaya si se retrasó, ¿Cuánto ha pasado del accidente, dos semanas? Mucho tiempo.

¿Qué?

Dani. Está. Muerto.

Estoy loca. Me está volviendo loca. ¿Ahora es cuando veo a una cebra voladora multicolor fumar una pipa? ¿Y el unicornio rosa fluorescente va antes o después?

Se oía algo de fondo. Pitidos. Eran regulares, no paraban, no cambiaban de ritmo.

"Pi, pi, pi,..."

¿Qué sigue ahora? ¿Pi, pi, Peter la Anguila?

-No, no, no, ______, ¿Qué tomaste?- me reprendió mi subconsciente.

Solo es mi mente jugando conmigo. Solo eso.
¿Verdad?
¿Es normal que una adolescente delire de esta manera?

Oh dios, odio no saber.

Me apresuré a levantarme del frío asfalto en el que, sin darme cuenta, me había sentado.
Hacía frío.

"Son las tres, hora de comer. Pronto me echarán."

-Dani, ¿estás ahí? ¿puedes oírme?

"Ojalá me pudieras oír, pequeña."

-¡Dani, te oigo! ¿Dónde estás? ¡¡Vuelve!!


De pronto, el viento sopló un poquito más fuerte, rozando mi mejilla. Acariciándola.
El viento.
¿El viento?
Caí al suelo de rodillas, llorando. Y también, llegué a dos conclusiones:
1° Dani no puede oírme, pero yo a él sí.
2° Me estoy volviendo loca.

¿Y si estoy hablando con un fantasma? ¿Y si Dani es un fantasma? ¿Y si él me ve ahora mismo? Entonces, ¿Por qué le oigo y él a mí no?

"Pequeña, ¿cuándo volverás a mí?"

-Eso mismo me pregunto yo sobre ti, Dani. ¡¡Vuelve!! Te quiero tanto, tanto, tanto. ¡Podrías haberme llevado contigo!-Grité elevando mis brazos al aire, con desesperación.

"Siempre quise lo mejor para ti."

-Lo mejor para mí siempre ha sido estar contigo.

"Disney pregunta por ti."

¿DISNEY? Oh, Disney. ¡La dejé en casa de Pau! ¡¡Sola!! Espero que Pau la esté cuidando. Pero si Dani está con ella y Dani está...
¡Mierda, Disney, tú también no!

Con más lágrimas empapando mis mejillas fui corriendo hasta la casa a buscar a Zayn. Tenía que ver a Disney, es lo único que me queda de Dani.
Ella y los recuerdos.

-¡¡Zayn, vámonos de aquí, por favor, tengo que verla!!

Zayn bajó corriendo por las escaleras. Sin camisa. Oh, dios.

-¡¿Qué?!

-¡Vístete y llévame a casa! Necesito saber si está bien.

-¿Tú estás bien?

Dudé en contestar.

-Vámonos.

Cogió la camisa que tenía en el brazo y se la puso. Oh, yo quería que se quedara así.
Bajó las escaleras y puso su mano en mi mejilla, llevándose unas lágrimas con él.

-Sé que no estás bien.

Deslizó su brazo alrededor de mí y pasó algo que pensé qque nunca pasaría.

Me abrazó.

Esto ya me ha pasado. Es una especie de dèja vu, como dicen algunos.

Esto me pasó con Dani. Justo esto.
Zayn se apartó y se dirijió a la puerta.

"Tengo ganas de verte de nuevo."

-Yo también, Dani.- murmuré para que Zayn no pudiera oirme.

Cogió de su bolsillo trasero unas llaves, ¿para qué quería una llave si estamos abandonados en la nada?
Apretó un botoncito que había en el centro del aparato e hizo que las luces de un coche parpadearan.

¡¿QUÉ?!

¡Tenía un coche todo el tiempo!

-No preguntes.- Me dijo y sonrió.

Tenía ganas de estrangularlo en ese momento.

Me subí sin decirle nada. Estaba muy enfadada con él. Mucho, muchísimo.

-Llegamos.

Me bajé del coche sin dedicarle una mirada siquiera.

-Adiós, guapa.

Juro que lo mato. Dos días. Dos míseros días (bastante agradables, debo admitir) encerrada en ese caserón antiguo con él teniendo un coche en frente de la puerta.
¿Cómo no me di cuenta de que había un solo coche y justo en frente de la puerta?
¿Apareció de la nada?

Toqué corriendo el timbre. No abrían. ¡Vamos, vamos!

Disney, Disney, Disney, Disney,...

-¡Ya voy! Ven, perrita, veen.-Gritó la graciosa vocecilla de Pau. Su último comentario me tranquilizó mucho. Ella no tenía perros y le gustaba Disney. Bien.
La gran puerta blanca se abrió y apareció Pau con Disney en brazos. No sé qué hubiera hecho si a Disney le pasara algo.

-¿Ya volviste de tu aventura con el bombón?

Rodé los ojos.

-Yo primero digo hola. Ah, y ¿CÓMO SE TE OCURRE ENCERRARME EN UNA CASA CON UN TÍO?

-Sí, sí, yo también te quiero. Seguro que lo disfrutaste.

-Seguro... Me las pagarás.

Me abrió la puerta y cogí a Disney en brazos como si cuando la soltara se fuera.
¿Por qué dijo Dani que Disney me echaba de menos? Si Disney está aquí. Conmigo.

-Olvídalo,_______, olvida a Dani.- Me decía mi subconsciente.

-No puedo y nunca lo haré.

24 abr 2013

Hola, pequeñas saltamontes :)

Por favor, no me maten.

No he podido subir capi porque me quitaron el móvil UNA SEMANA (ni un día más ni un día menos) y yo escribo todos los capis en el móvil y luego los subo por el ordenador.
Y ustedes dirán: ¿Y por qué no los escribes por el ordenador?
Pues es fácil: Mi móvil me inspira.
Raro, pero verdad. Me encierro en mi cuarto con la música altísima y me voy a mi mundo con Dani y con Zayn,... En el móvil.
Con el ordenador no me pasa lo mismo, me quedan los caps todos chungos :S
Voy a hacerles una pregunta universal, ouh yeah.
Creo que la hice hace un tiempito

¿Quién les gusta más, Dani o Zayn? (en la novela, digo.)

Bueeeeeeeno, pues si me lo pudiera decir, bueno mejor dicho escribir, se lo agradecería.



Chau, pequeñas preciosidades.
¡Patri, leeré tu novela!

13 abr 2013

Capítulo 32



[-Tú eres mi todo. -Tú mi vida]



Nos sentamos en la cama, sin decir nada. Los dos confundidos, aturdidos. ¿Por qué pensé que Zayn era Dani? ¿Acaso se parecían en algo? No. ¿Entonces?
Por un momento pensé que Dani seguía estando conmigo, seguía pensando que estábamos en mi cuarto y Zayn no era más que uno de mis ídolos.

¿Cómo se sentirá Zayn ahora?

Pensará que soy un bicho raro. No es que sea algo nuevo para mí que la gente me rechazara, siempre me consolaba Dani.

Él era lo único que necesitaba.

Pero ahora, ya no está. Me imagino sola, incomprendida, aturdida y llorando en mi cuarto.

¿Cómo me verán los demás?
No voy poniendo ningún cartel en mi frente que diga: 'Bicho raro' ¿verdad? ¿Por qué todos huían de mí?
Dani era muy codiciado por las chicas del instituto, por no decir el más codiciado. Ellas solo veían al Dani de fuera. Al guapo y nada más. Yo veía al Dani de dentro, a mi Dani.
¿Por ser amiga de Dani me odiaban? Envidia. Seguro que sí.
Yo podía hablar con él y él me escuchaba.
Yo podía abrazarlo y él me abrazaba.
Yo podía sentarme encima de él y él me dejaba hacerlo.
Yo podía mirarlo y él me miraba.
Yo iba a su casa y él a la mía, no a la de ellas.
Yo podía besarlo... y él a mí.
Yo podía y ellas no.
¿Sería eso por lo que todas me odiaban?

***Flashback*** (15 años)

Depués de que el timbre anunciara el fin de las clases por hoy, esperamos a que todos salieran. Evitando el embotellamiento que se producía al sonar el timbre.

-Cuidado, la manada de salvajes se aproxima a la madriguera.-Me dijo en un susurro mientras guardábamos nuestros libros en la mochila.

Reí.

-Sin su ración de carne diaria no son personas.

-¿Lo son alguna vez?- preguntó divertido.

-No lo creo.- Sonreí.

Me coloqué la pesada mochila de los vierbes en el hombro y aproximé a la puerta de salida, pero Dani me descolgó la mochila del hombro antes de que pudiera dar un paso.

-Pequeña, eso es mucho peso. Ya sabes cómo los profes nos quieren hacer sufrir los viernes.- Hizo una mueca y colocó mi mochila violeta en su hombro. Rodé los ojos, siempre hacía lo mismo.

Caminamos por el pasillo principal, estaba abarrotado de gente. Todas miraban hacia Dani con admiración, luego a la mochila con confusión y luego a mí con odio. Así todos los días, ya era normal para mí.

-No les hagas caso.- Dijo Dani en mi oído.

Después del escalofrío habitual que provocaba Dani en mí, asentí, lo que hizo que él sonriera.
La gente cuchicheaba cosas a nuestras espaldas y no disimulaban mucho lo que se decían entre ellos. Oímos cosas como: "Se notaba que esos dos estaban juntos", "¿Cómo puede estar alguien como él con ella?", "Seguramente ella está con él para ganarse popularidad." e insultos poco agradables en mi contra.
Algunas chicas llamaron a Dani pero él ni se inmutó. Siguió caminando hasta llegar a mi casillero y, como él ya sabía mi combinación, la abrió sin ningún problema. Me miró y me dedicó una de sus sonrisas-mata-adolescentes y oí suspiros detrás de mí a lo que reí.
Le dediqué una mirada de "huyamos de aquí antes de que nos coman"
Y él asintió con esa sonrisa entendiendo justo lo que le dije con la mirada. Así era Dani, veía lo que quería decir y, a veces, adivinaba lo que le iba a decir, pero eso ya era en pocas ocaciones.
Las chicas Barbies huecas le miraban y saludaban, alguna se motivó a saludarle pero él, como siempre, pasaba de ellas. Una se atrevió incluso a gritarle cosas un poco... fuera de tono. Dani las ignoraba pero me miraba con cara de película de terror y yo, reía, cómo no.

-Por favor, mátame.- Dijo

-Si te matara, ¿para quién haría las galletas?

Cada vez caminábamos más rápido. Los adolescentes de ese instituto parecían salvajes. Una chica rubia de bote, alta y bastante mona acarició el hombro de Dani. Oh no, esa zorra ha cruzado la raya.
Me adelanté para ver a Dani mirando con miedo la mano intrusa pero después desvió su mirada temerosa a la mía.
"No hagas lo que creo que vas a hacer"
Me dijo con la mirada.
"Esa puta va a morir"
Las llamas quemaban mis ojos.
Ni siquiera sabía por qué me estaba poniendo así.

-¿Qué estás haciendo?- Le dije y ello desvió su mirada estúpida de Dani para mirarme a mí.

-¿Qué crees que estoy haciendo, niña?

-Aparta tus zarpas de él, puta.

Dani se aproximó a mí.

-______...

-¡¿Qué me has llamado?!

-Puta y además sorda.

Iba a tirase encima de mí cuando otra rubia teñida la cogió de la muñeca. Era Jenny, otra zorra que estaba encaprichada con Dani.

-No le hagas caso a la impresentable esta. No vale la pena.

-Al menos yo no voy abriendo las piernas a cada tío que pase por delante de mí.

-¿Ah no? Pues yo creo que sí, querida. Y Christian te lo puede afirmar.

Christian Jhonnson, mi amor platónico del instituto ¿Cómo podía haber... estado con él si ni siquiera me atrevía a hablarle? Pero, claramente, eso no se lo iba a decir. Ya habíamos quedado una vez y él nunca apareció. Dani estuvo consolándome durante días.

-Es verdad, ella se me insinuó ayer.- Dijo Christian apareciendo de la nada.

-Y a mí también.- Dijo otro chico que no conocía sino de vista.

-Y a mí.- Empezaron a amontonarse los mentirosos. La mayoría no la conocía ni de vista.

Jenny sonrió satisfactoriamente mientras la orda de chicos detrás de ella aumentaba más y más. No sabía que hubiera tanta gente mirando.

- Y , ¿qué habías dicho antes, pequeña puta?

Cerré los puños notando cómo mi sangre hervía por dentro. Cuando iba a responderle a la zorra, Dani me miró y pudo una mano delante de mí, adelantándose.

-No sé cómo has conseguido a tantos cabrones mentirosos pero ¿sabes qué? _______ no ha dicho o hecho todas esas mierdas de las que la acusas. A lo mejor te confundiste contigo o con alguna de tus "amigas" huecas. -Se encogió de hombros- Porque ________ tiene más de todo en una sola uña que ustedes juntas. No son más que pequeñas zorras buscando una cama nueva donde dormir ¿Me equivoco? -Hizo una pausa pero siguió sin darles tiempo a responder.- No tienen personalidad y su mayor preocupación es de qué color pintarse las uñas al día siguiente. Ninguna de ustedes sirve para más que para adornar. Me pregunto en qué cama habrán dejado el cerebro. Tú.-Señaló a Jenny.- Pequeña zorra hija de puta, atrévete a hablarle una vez más a _______ así y... -Sonrió.- Bueno, necesitarás que te vuelvan a operar la cara más de lo que ya está. Agradece que seas una chica o no estarías respirando ahora mismo.

Me quedé paralizada ¿Acaba de decir Dani lo que acaba de decir? ¿Dani, el que me castigaba cada vez que decía una palabrota? No sabía a donde ir, qué hacer ahora ¿Qué decir cuando Dani ya lo ha dicho todo?

-Defendiendo a tu novia, ¿no es cierto?- Dijo Jenny.

Antes de que Dani pudiera, yo reaccioné.

-Sí, es cierto, y lo que dijo antes también. Así que, pequeña escoria, no tienes que esconderlo, todos sabemos lo que eres... puta.

-_______.- Dijo alto y claro, para que todos pudieran oírlo.- Vámonos de aquí antes de que mate a alguien.

Me tendió la mano y yo la acepté perpleja. Me daba miedo hasta a mí, y eso que me estaba defendiendo. Salimos de ese apestoso lugar y fuimos caminando hasta el parque al que íbamos siempre cuando llegábamos de clase. Nos contábamos lo que nos pasaba y cosas que pensáramos en ese momento, tonterías, pero con Dani siempre me lo pasaba bien. Llegamos.

-¿Dani?

Levantó la cabeza.

-Lo siento.-

-¿Por qué?- Preguntó incrédulo.

-Por hacerte gastar demasiada saliva, seguro que después de eso no se atreve ni a mirarte.

Sonrió.

-Se lo merecía.

-Lo sé, eres mi héroe. No sé cómo dijsite tantas palabrotas juntas, seguro que te inventaste alguna.

-Me salió solo, cómo se atreve esa puta...- Apretó los puños y frunció el ceño. Estaba molesto, mucho. En estos momentos sería capaz de matar a alguien.
Me coloqué delante de él y puse mis manos en su pecho, parándolo. Lo que hizo que me mirara.

-En serio, lo valoro mucho. Nadie hubiera hecho eso por mí. ¿Te he dicho alguna vez cuánto te quiero?- Le di un rápido beso en la mejilla y noté cómo de sus ojos se evaporaba la ira y de sus labios se formaba una sonrisa.
Seguí caminando una poco más rápido que él llegando a los columpios del parque y me monté en uno.
Sí, infantil y todo lo que quieras pero era divertido, me sentía como si estuviera volando.


"Lo que no sabía era que tus besos me harían volar más que eso. Vuelve, _______, por favor"


Una voz triste. Era Dani. Me estaba hablando, se sentía cerca pero distante. Era una voz cálida, llena de amor. Pidiendo, rogando ¿El qué? Pero si él está aquí, conmigo.

-¿Dani?

-¿Hmn?

-¿Has dicho algo?

-¿Qué? no.

-Me pareció oírte decir algo.

-Qué raro.

Nos quedamos columpiándonos un buen rato. Yo estaba bastante cómoda con él, siempre. A pesar de no hablar nada, no había mal ambiente.
Cada vez me columpiaba más y más alto. Me sentía libre, feliz. Como si nada pudiera derrotarme. Más alto, luchando contra la gravedad. Más, más alto. Quería rozar el cielo, acariciar las nubes, sentir el sol. Perfecto. ¿Más alto? ¿Podía más?
Rodear la galaxia, pisar la Luna.

-¡Riiiin, riiiin!

Un molesto sonido me bajó a la Tierra. Mi móvil.

-¿lo vas a coger?- Preguntó Dani.

No, no lo cogeré.

-Nop.

Me bajé del columpio y me subí encima de Dani en el de él. Me acomodé y le miré.

-Cómoda eh.- Dijo de broma. No le hice caso

-Gracias, Dani, en serio.-Le di un rápido beso en la mejilla.

-No pasa nada, pequeña. No me iba a quedar parado con esa zorra delante insultándote. Tenía que hacer algo. No puedo dejar que nadie insignificante haga algo para quitar tu preciosa sonrisa de tu preciosa cara ¿sabes? Esa gente te tiene envidia porque...

-Porque te tengo y ellas no.

-Nop, es porque tú tienes todo y ellas nada.

-Tú eres mi todo, Dani.

-Tú mi vida. Pero, ¡no me refiero a eso!

Reí.

-¿Entonces?

-Te envidian. Eres inteligente, guapa, simpática, agradable, preciosa, divertida, graciosa,... Y ellas no. Ellas no tienen nada de eso y lo saben. Por eso te quieren, no te tienen nada más que envidia. Esa gente no vale la pena.

-Te quiero ¿sabes?

-Yo más, pequeña, yo más.

"Te quería, te quiero y siempre te querré, _______."

La voz. Era Dani, pero no era Dani. Dani estaba aquí y el Dani que se oía no.
Este Dani no me ha hablado.
Este Dani me está abrazando.
Callado.
No ha sido él.

-Así que... mi novia ¿eh?- Dijo Dani separándose un poco y mirándome divertido.

-Shh, no lo estropees.- Le di un rápido beso en la nariz y me acurruqué en su pecho. Él rió y yo, con los ojos cerrados, me dejé llevar por la dulce melodía que salía de sus perfectos labios.

***Fin flashback***

-¿_______?

-¿Zayn?

Se quedó callado unos segundos que parecieron años. Sus ojos reflejaban angustia. Y al fin, preguntó.

-¿Sigues viéndote con ese Dani?


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Hola! Siento no haber subido capi la semana pasada (estaba media depre :S) pero este cap me salió grande y espero que sirva como dos.

AVISO: La voz que se oye de lejos de Dani es muy importante. Ténganlo en cuenta. No lo olviden.
AVISO 2: Veo que tengo muy pocos lectores y creo que no les gusta la novela. A veces pienso en cancelarla porque nadie la lee y si la leen, no me entero. Me gustaría que comentaran y eso :S Depende de si veo más lectores seguiré subiendo o no.