1 sept 2013

Capítulo 38



[Seré todo lo que quieras que sea con tal de verte feliz.]





Dani me miró a los ojos, preocupado. Pidiendo respuestas que yo no le daría.

-_____, ¿qué mirabas? - Miré al suelo, la vergüenza de que me descubriera brotaba en forma de sonrojo. - Mírame, _____.

Seguí mirando al suelo negándome a mostrarle mis emociones como solo con Dani podía hacerlo. No lo haría. No podía.

-Por favor.

Su súplica me hizo débil, le miré. Me perdí. Me perdí en el verde bosque de sus ojos.

-Dime que no has hecho ninguna locura. - Al ver que no dije nada, Dani se tensó. De mis ojos empezaron a salir pequeñas lágrimas. Muy pequeñas, pero Dani podía verlas. Siempre las veía. Me atrajo a su cálido cuerpo en un abrazo muy reconfortante y acarició mi espalda moviendo su mano de arriba a abajo.- Mierda. ____, estoy aquí. Sabes que estoy aquí y siempre estaré aquí. No llores, pequeña.

Asentí mientras él colocaba sus grandes manos en mis mejillas para retirar mis lágrimas con su dedo pulgar. Sus manos se quedaron en mis mejillas obligándome a mirarlo a los ojos.

-Te quiero. Lo sabes ¿verdad? ¿Sabes cuánto te quiero?

Sonreí y negué con la cabeza lentamente. Sus manos seguían en mis mejillas impidiéndome pensar en nada más que en lo cálidas que eran y las cosquillas que dejaban bajo mi piel y en mi estómago. Olía tan bien.

-Te quiero muchos muchos. ¿Sabes lo que son muchos muchos? Son tantos, como de aquí a la galaxia más lejana y de vuelta a aquí. -Reí. - Tres veces.

-Yo diez veces.- Hizo una mueca y empezó a jugar con mi pelo.

-Yo once

-Veinte.

-Eso es mucho, ¿no te arrepientes? - Negué con la cabeza. Él sonrió. - Cien.

Dejé escapar una sonora carcajada.

-¡Estás loco!

-Loco por ti.

-Y por eso te quiero tanto. - Choqué mis labios con los suyos en un beso rápido. Cuando me iba a alejar puso su mano en mi nuca y me atrajo otra vez. Yo reí en sus labios y él aprovechó para profundizar el beso. En un jadeo, metió su lengua en mi boca tan fugazmente que gemí. Coloqué mis brazos alrededor de su cuello y jugué con las puntas de su cabello negro, suave y sedoso.

Poco a poco, Dani fue atrayéndome hasta dejarme encima de su regazo con sus manos en mi espalda baja. Sentí algo que no había sentido nunca, un calor extraño recorría mi cuerpo. Un calor que se sentía extrañamente bien y frustrante al mismo tiempo. Pidiéndome... más.

Dani se apartó tan fuertemente que me hizo jadear de decepción. Los dos respirábamos entrecortadamente.

-Créeme, si no paraba ahora, no hubiera parado nunca. - Su voz sonaba grave y condenadamente sexy. Acerqué mis labios en un último y rápido beso cuando oí a alguien toser. Rápidamente me separé de Dani para ver a mi madre en la puerta.

-Hmm, subí antes pero estaban hmm... ocupados. Estaban tardando, así que decidí venir. Siento interrumpir. - Miré a Dani y ahogué una carcajada. Estaba totalmente precioso con el sonrojo en sus mejillas y la mirada de incomodidad que tenía colocada. Sabía que él no se atrevería a mirar a mi madre a la cara después de esto.

-Claro, mamá. Ahora bajamos. - Le sonreí, hizo lo mismo y bajó. Dani suspiró.

-¡Qué tímido que eres! - Reí.

-No contigo.- Me guiñó un ojo y me tocó sonrojarme a mí. - Bajemos ya, o tu madre pensará que estamos haciendo algo más que un par de besos.

Era la primera vez que decía algo como eso.

Dani rió al ver mi cara completamente roja y me dio un beso en la mejilla mientras cogía mi mano y me llevaba fuera de mi cuarto hacia la cocina.

Mi madre miró nuestras manos entrelazadas y sonrió, lo pude ver. Le preguntó a Dani si se quedaba a desayunar y él se negó. Así que me dio un beso en la mejilla y se quedó ahí más fiempo de lo normal, noté cómo cerraba sus ojos lentamente y dejaba escapar un suspiro que provocó a mi cuerpo estremecerse. Antes de alejarse, susurró.

-Prométeme que no lo harás nunca.

Asentí sabiendo a lo que se refería y se alejó mucho menos tenso de lo que estaba. Me sonrió y se despidió de mamá. Cuando salió por la puerta esperé el usual interrogatorio acerca del beso.
Me preparé una tortilla y me senté en la mesa. No me había dado cuenta de que llevaba puesto mi pijama de vaquitas. Consistía en un diminuto pantalón y un anchísimo camisón blanco cubierto de vacas rojas con los ojos exageradamente grandes. Me encantaba este pijama porque era muy suave, me hacía gracia y sobre todo porque me lo había regalado Dani por mi cumpleaños hacía ya un tiempo.

-¿Y bien?

-¿Y bien qué? - Pinché con el tenedor la tortilla

-¿Besa bien? Bueno, con lo acaramelados que estaban no hace falta que pregunte...

-¡Mamá!

Me tapé la cara con las manos para que mi madre no notara lo roja que estaba. Pues sí, besa bien, pero eso a ella no se lo diría.
No me di cuenta de cuando se puso a mi lado y me quitó las manos de la cara suavemente.

-Cariño, no tienes que avergonzarte de nada. Me alegro de que fuera Dani y no algún ladrón callejero. Dani es muy buen chico... Y muy guapo, también. - Me guiño un ojo al decir lo último. Yo sonreí, porque tenía razón. ¿A quién encontraría mejor que a Dani?- Pero tendrían que tener un poquito más de decencia frente a tu padre. Si llega a ser él el que subiera a tu cuarto...

- Lo sé, mamá. Pero no fue él y, además, no volverá a pasar.

-Vale, pero por si acaso, ya sabes donde queda la farmacia ¿verdad? - me levanté de la silla, avergonzada. Notando como me ponía de todos los colores posibles.

-¡Mamá, por favor!

Me dirijí hacia las escaleras casi corriendo.

-¡Ya tienes edad suficiente para saber todo eso! ¿No te lo han enseñado en clase?

Negué con la cabeza al subir a mi cuarto. Mi madre fomenta que tenga sexo, ¿qué clase de madre tengo? Reí en voz baja. La quería tanto. Sé que ella no diría lo mismo si fuera otro chico. Ella realmente quiere a Dani, casi ha vivido en nuestra casa. Él y su madre. Siempre nos visitan. Aunque hace un tiempo ya que no veía a María. Ella era estupenda.

Cuando me senté en mi cama miré a la silla. Ahí Dani me había comido la boca, prácticamente. Cerré los ojos intentando recordar sus cálidos labios moverse encima de los míos y pensé en cómo sería llegar a algo más. Algo más que un par de besos.
Si besaba bien, eso tendría que ser mejor, ¿verdad? Me tensé. Era raro. Era algo de lo que no estaba acostumbrada para nada. ¿Y si era mala? Miré al frente queriendo alejar eso de mi mente, no es como si fuera a pasar.
Y conseguí dispersarlos al ver una nota encima del tocador. Me levanté y noté que la cuchilla ya no estaba. En cambio, la nota estaba donde estaba la cuchilla.

La cogí y sonreí al ver mi nombre escrito con la letra de Dani.


"Querida ______.

Te he quitado esta cosa afilada de aquí porque, quién sabe, puede que le muerda una araña radioactiva y decida pegarte por la noche.
Recuerda que siempre que quieras pegarle a alguien, yo me ofrezco como saco de boxeo. Seré todo lo que quieras que sea con tal de verte feliz. Pero no te hieras a ti misma, cuando lo haces, no solo te haces daño a ti, _____.

Te quiero, pequeña.

Dani.
"

3 comentarios:

  1. Aiiiishh!!!! Me enamore de danii esq es tan bueno lo amoo lo amo lo amoo , por cierto el cap se me hizo cortisisisisisisisisimo haslos mas largos pliss, me encanta cuando se sonroja e hizo bn al quitarle la cosa afilada *-* no me gusta la cosa afiladaa.
    La madre de rayita (___) me cae super bn, no es una madre normal, una madre normal no te pregunta si tu novio besa bn (aunq mi madre si me lo preguntaria :$) y tampoco te dice q te acuestes con el , ni "ya sabes donde esta la farmacia" (eso si q mi madre no me lo diria) pero me cae bn.

    ResponderEliminar
  2. Pero esto que se supone que es.¿Te crees Garcilazo o el increible Lopito de Vega?,menuda chapuza estaba haciendo mi trabajo de Scratch y me encontré con esto.Dislike tu antes molabas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. P.D: La novela no cumple con la función poética.

      Eliminar