31 dic 2012

Capítulo 10

Estaba oscuro. Estaba sola, ¿tanto he dormido? Eran las siete y ahora ¡¿LAS DOCE?! Imposible.
Disney estaba sobre mis piernas, ella me había lamido. En cierto modo, me alegra de que fuera ella y no un vagabundo.

Tú: ¡¡Disney!! ¿Ahora cómo voy a saber con quién me voy a casar?

La cogí en brazos y me levanté. Me fui en dirección a mi casa. El frío entraba en mis huesos haciendo que me dolieran, era insoportable.
Cada paso que daba me clavaba los pies en agujas imaginarias. ¿Doloroso? Bastante.
Cuando llegué al callejón tres esquinas más alejadas de mi casa (la zona más oscura de la ciudad) no podía más. Me apoyé en una pared y cerré los ojos. Dicen que cuando cierras los ojos te centras más en los otros sentidos y oyes mejor, hueles mejor,... Pues yo olí a pescado muerto con huevos revueltos pasados. Oí pasos a lo lejos, no muy lejos.

XxXx: ¡Ey guapa! ¿Te has perdido? ¿Quieres que te enseñe el camino?

Abrí los ojos, eso no me lo esperaba. Empecé a caminar, me dolía muchísimo.

XxXx: Oh! Pero si está coja.

Oí los pasos más rápidos y más fuertes. Apreté el paso como pude. Noté unas manos tocar mi brazo. Impulsivamente le pegué un codazo con toda mi fuerza al cerdo aquel, y ya no oí más pasos.

XxXx: ¡Que has hecho niña! Te vas a arrepentir

Los pasos suyos cada vez eran más rápidos y los míos también. Me volvió a coger del brazo más brusco e hizo que le mirara a la cara. Era feo. Disney empezó a ladrar, el hombre ese parecía no querer soltarse. Grité ayuda.
Ya no esperaba que nadie me ayudara, el hombre hizo un intento de besarme pero yo me aparté. Tenía miedo, ¿Qué me haría ese hombre? Empecé a llorar de impotencia, rabia y miedo. Sobre todo miedo. Ya no tenía esperanza, que pasara lo que tuviera que pasar. Cerré los ojos. Sentí una mano tocarme más de la cuenta.
Oí como una puerta se abría detrás de mi. Me lamió el cuello, asqueroso. Me intentaba apartar pero era imposible,era fuerte y no me quedaban fuerzas.

XxXx: ¿Que haces cabrón? ¡¡Suelta a mi hija!!

El hombre me apretó la mano fuerte y me dijo al oído

XxXx: Esto no se queda así. Ahora sé donde vives, sé como eres. Te tengo fichada niña.

Se fue corriendo, ese muy valiente no era.
Mi madre vino corriendo hacia mi. Estaba llorando.

Mamá: _______, ¿Estás bien? Cariño ¿Qué te ha hecho ese hombre?
Tú: Por favor, solo quiero ir a casa y darme una larga ducha. No me ha hecho nada, por ahora.
Mamá: ¿Qué? ¿Cómo que por ahora?
Tú: Luego te cuento, ma. Te quiero.

Mi madre me abrazó, en verdad, yo a mi madre se lo contaba todo. Estaba muy unida con ella. Me fui directa al baño, aún me dolían las piernas pero ahora menos. Con el agua caliente seguro que se me iba. Encendí el agua y me puse debajo. Estaba muy caliente, como a mí me encanta. Siempre que me ducho me olvido de los problemas. Me relajo y sobre todo pienso. Tenía mucho para pensar.

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